
Es bastante habitual la consulta al psicólogo educativo de padres con hijos de once años., ya que nos enfrentamos a una edad en la cual se comienza a abandonar la niñez e iniciar la andadura hacia un período crítico en el desarrollo, que es el de la pubertad, puerta de acceso a la adolescencia.
Es una época de profundos cambios psicológicos que comienzan a apuntar, pero, al mismo tiempo, es la última oportunidad para disfrutar de lo que todavía es un niño es la calma antes de la tempestad de la adolescencia.
Características psicológicas del niño de once años
• Comienza a alcanzar un cierto grado de equilibrio y sus rasgos de carácter y personalidad comienzan a ser más definidos.
• Es muy inquieto y movido, no para un momento. Quiere descubrirlo todo y le gusta explorar y espiar el mundo de los adultos, preguntándose el porqué de todo.
• Sus cambios emocionales son constantes, ya que son muy volubles en su estado de ánimo, pasando rápidamente de la tristeza a la alegría en pocos minutos.
• Es muy travieso y rebelde. Sobre todo en los chicos es el momento de las pandillas: le gusta jugar en la calle porque el grupo de amigos es cada vez más importante.
• Comienza a ser más respondón y a contradecir todo lo que se le ordene, porque apunta ya a reafirmar su personalidad.
• Se agudiza el sentido crítico hacia los padres, a los que ya no ve como modelos a seguir; comienza a verles defectos, lo cual no es negativo.
• Es más consciente de su físico y de los cambios que comienzan a aparecer y tiene ya sus propios gustos respecto a ropa, peinados…
• No le gusta aislarse y pocas veces permanece solo en su habitación.
• Es el momento de comenzar a darle mayores responsabilidades que al niño le va a gustar asumir porque le atrae todo lo que implica hacerse mayor, de ahí que se preocupe mucho más por el colegio y por sus notas. Comienza a ser más valiente y decidido y a aguantar el dolor físico, pero no olvidemos que aún sigue dependiendo de los padres.
• Indecisión en la profesión que elegirá en el futuro. A veces nos sorprende por la madurez de sus conversaciones.
• Muy importante el grupo de amigos, por lo que va disminuyendo la dependencia respecto a la familia. Participan de un modo entusiasta en los juegos de equipo.
• Les gusta tener animales domésticos porque es un modo de expresar su ternura, sobre todo en los chicos, y, al mismo tiempo, implica una responsabilidad
Cómo organizar su vida cotidiana
La familia es el contexto más importante en el que se desarrollan los hijos como personas, sin olvidar la influencia de la escuela, los amigos y el entorno social. Pero es en el hogar donde el niño aprende cómo organizar su vida cotidiana y rutinaria con los otros miembros de la familia y esto determinará cómo él se comporte en su vida adulta. Es muy importante llevar una vida familiar ordenada porque esto aportará al niño confianza y estabilidad, dándole un punto de referencia y seguridad .
Nos centraremos en tres de sus actividades más comunes: juego, tareas escolares y televisión.
1. El juego
No es sólo un entretenimiento o pérdida de tiempo, sino que mediante el mismo el niño adquiere nuevos conocimientos, ensaya formas de relación con el mundo que le rodea; es una ocasión para compartir, aprender normas y reglas; ayuda a desarrollar la creatividad y es una manera deexpresar sentimientos. Debemos fomentar el juego compartido entre padre e hijo en el que se favorece la socialización. Los padres orientan y apoyan al niño pero dejándole que desarrolle su creatividad y preparándole para el trabajo en equipo, sin contar su espontaneidad.
2.Tareas escolares
A medida que los hijos van creciendo los deberes constituyen una de las actividades más frecuentes en su vida. Tiene varias utilidades:
• Es una manera de seguir lo que nuestros hijos hacen en la escuela.
• Favorece que los niños se sientan protagonistas de su propio aprendizaje, creando un hábito de trabajo, planificación de sus tareas y responsabilidad.
• Es un momento para que los padres ayuden y compartan momentos con sus hijos, motivándolos y valorándolos por su esfuerzo y no tanto por el rendimiento final.
Los padres deben cooperar y ayudar a pensar,pudiendo descubrir las capacidades del niño para poder así valorárselas y conseguir que consiga autonomía en su trabajo.
3. La televisión
No hay que rechazarla intrínsecamente, sino que es un importante medio de aprendizaje si sabemos utilizarla apropiadamente:
a. Permite aprender con facilidad.
b. Es una ocasión para compartir momentos toda la familia.
c. Se fomenta la capacidad crítica de los hijos y desarrolla una postura activa en la búsqueda de programas.
d. Es una ocasión para enseñar valores positivos a los hijos: tolerancia, igualdad…
Es una experiencia positiva de afecto mutuo, en el que los niños pueden preguntar si alguna escena les impacta o no entienden. Enseña a seleccionar la programación apropiada, compaginando el gusto de toda la familia.
Normas prácticas
A continuación establecemos una serie de normas prácticas de actuación, teniendo en cuenta que éstas deben ser aplicadas a cada caso concreto, sin poder establecer generalizaciones.
• Establecer un horario para las actividades diarias y otro para los fines de semana. Este horario debe realizarse en colaboración con todos los miembros de la familia y debe ser razonable.
• Establecer normas y consecuencias muy claras de que ocurrirá si no se cumplen los horarios. Las órdenes deben ser claras y sencillas y no repetirse. Si cumplen con sus responsabilidades tendrán también privilegios. Por ejemplo: “como llevas durante toda la semana arreglando tu habitación, podrás acostarte algo más tarde los viernes.”
• Todos deben colaborar, de ahí la importancia de los padres como modelo de conducta.
• Darles tareas que sean capaces de hacer y, si demuestran que son capaces de hacer algo bien, permitirles que lo hagan.
• Si a un niño se le da responsabilidad de llevar a cabo una tarea hay que dejar un amplio marco de posibilidades y ser flexible, siempre que la perfección exigida y el límite de tiempo estén claros. Ejemplo:”no me importa cómo arregles tu cuarto, siempre que esté limpio y ordenado a las tres.”
• Es muy importante planificar el tiempo de ocio de acuerdo a los gustos de cada uno, reservando siempre momentos para estar juntos.
Todos estos hábitos aumentarán el sentido de responsabilidad en el niño y se sentirá capaz de hacer cosas por sí mismo; se sentirán miembros valorados de una familia y les ayudará a ser responsables y ordenados y a saber organizar su vida en la escuela y, posteriormente, en el trabajo y en su vida adulta. Sentamos así las bases de la educación.